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HRF a Venezuela: libertad plena para el prisionero de conciencia Leopoldo López

Nueva York (10 de julio de 2017) — Human Rights Foundation (HRF) expresa beneplácito por el otorgamiento de la medida de arresto domiciliario al prisionero de conciencia Leopoldo López y llama al régimen de Nicolás Maduro a revocar la condena criminal injusta e ilegal dictada en su contra. Sorpresivamente, el anuncio fue realizado a través de la cuenta oficial de Twitter del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, un órgano gubernamental que ha estado históricamente subordinado al poder ejecutivo por más de una década. El tribunal cita “irregularidades” en la ejecución de la sentencia e “información recibida sobre la situación de salud del dirigente político” como las razones del cambio de medida. Esta noticia llega luego de que López pasara tres años y medio encarcelado en una prisión militar, casi la mitad de ese tiempo en total aislamiento. HRF reitera su designación de López como prisionero de conciencia, realizada en febrero en 2014, y exige al gobierno autoritario de Venezuela que revoque su sentencia y lo libere de manera inmediata e incondicional.

“La dictadura está colapsando rápidamente en Venezuela. Esta sorprendente decisión podría ser el catalizador que se necesita para recuperar la democracia en el país”, dijo Garry Kasparov, director ejecutivo de HRF. “Frases como ‘juicio arreglado’ o ‘simulación de justicia’ no empiezan a describir lo que sufrió López desde su arresto en 2014. La sentencia en su contra debió haber sido revocada de manera inmediata en octubre de 2015, cuando el fiscal principal confesó desde el exilio que los cargos contra el líder opositor fueron fabricados por el régimen. La liberación debe suceder ahora y necesita suceder de inmediato”, añadió Kasparov.

Leopoldo López fue arrestado arbitrariamente en Caracas en febrero de 2014, luego de liderar una manifestación pacífica que culminó frente al Ministerio del Interior, Justicia y Paz. En septiembre de 2015, López fue sentenciado a catorce años de prisión bajo los cargos de “asociación para delinquir” e “instigación para delinquir” por su rol como líder de las protestas. El juicio y las instancias de apelación estuvieron plagados de una serie de violaciones a las garantías del debido proceso legal. El juicio transcurrió en setenta audiencias que fueron celebradas a puertas cerradas en violación del principio procesal de publicidad. El abogado defensor del líder opositor denunció que de un total aproximado de setecientas horas de juicio, López tuvo tan solo tres horas para argumentar en su defensa. En otra ostensible muestra de parcialidad y trato desigual durante el juicio, la jueza titular Susana Barreiros admitió ciento ocho testigos y treinta medios probatorios presentados por el ministerio público. Sin embargo, Barreiros desestimó cincuenta y ocho de los sesenta testigos propuestos por la defensa, y declaró inadmisible la totalidad de la prueba documental presentada por el equipo legal de López.

A lo largo del proceso y casi diarimente, miembros de alto rango del régimen emitieron declaraciones en las que afirmaban la culpabilidad de López, en violación del derecho a la presunción de inocencia. De hecho, los canales de televisión oficialistas y los principales líderes del régimen, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, se refirieron a López como “El Monstruo de Ramo Verde”. Ramo Verde es el nombre de la prisión militar en Los Teques, Venezuela, donde López estuvo encarcelado durante los últimos tres años y medio. Es allí donde fue sujeto a tratos crueles, inhumanos y degradantes, en violación directa a los estándares internacionales para la protección de la dignidad humana de las personas privadas de libertad.

En adición a las deplorables condiciones de detención y aislamiento excesivo, López pasó al menos un tercio del tiempo de reclusión en confinamiento solitario, prohibiéndosele la visita de terceras personas y, en ocasiones, de su esposa, hijos y abogados. Tanto López como su esposa y su madre fueron objeto de múltiples y violentas requisas, y la confidencialidad de sus comunicaciones fue completamente violada.

“López forma parte de un importante grupo de activistas por la democracia que valientemente operan dentro de dictaduras alrededor del mundo y que, en los últimos diez años, han sido condenados a decenas de años de prisión en violación flagrante de sus derechos fundamentales a la libertad de expresión y de asociación”, dijo Javier El-Hage, director jurídico de HRF. “En 2009, la dictadura china encarceló al Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, acusado de ‘incitar a la subversión del poder del Estado’ por escribir un manifiesto exigiendo libertades fundamentales. El mes pasado fue puesto bajo arresto domiciliario luego de ser diagnosticado con cáncer terminal. En 2012, el régimen autoritario de Kazajistán condenó al líder de la oposición democrática, Vladimir Kozlov, por ‘incitar al odio social’. Kozlov fue liberado en agosto pasado luego de cuatro años en prisión”, agregó El-Hage.

La detención y encarcelamiento arbitrarios de López fueron condenados por múltiples organizaciones internacionales, que incluyen Amnistía Internacional, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU y el Parlamento Europeo. HRF fue la primera organización en declarar a Leopoldo López como prisionero de conciencia luego de determinar que el líder opositor fue perseguido, arrestado y encarcelado exclusivamente por haber ejercido su derecho a la libre expresión de manera pacífica.

HRF es una organización sin fines de lucro, independiente y apolítica, que promueve la defensa de los derechos humanos a escala mundial, con énfasis en sociedades cerradas.

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